Un ejemplo de rehabilitación energética integral: de la G a la A

 

Termografía de la fachadas del edificio escogido para el proyecto PREI de Anerr

Foto: Anerr

¿Puede pasar un edificio de tener los niveles más bajos de eficiencia energética a estar en lo más alto de la calificación? La respuesta es sí; con una buena rehabilitación. La Asociación Nacional de Empresas de Rehabilitación y Reforma (Anerr) lo ha demostrado con el proyecto PREI, logrando que un edificio pase de una calificación G (la menos eficiente) en el certificado de eficiencia energética a una A (la más eficiente).

El inmueble sobre el que se actuó (compuesto por dos viviendas y un local comercial) era un auténtico sumidero de energía, por lo que uno de los objetivos fijados era mejorar la calificación energética de las viviendas y conseguir un Edificio de Consumo de Energía Casi Nulo (NZEB) con una reducción drástica del consumo superior al 80%.

El segundo gran propósito era mostrar las posibilidades que ofrece la rehabilitación energética, los productos y soluciones existentes, que, por supuesto, encontráis en los 17 almacenes de La Plataforma de la Construcción.

Asimismo, con el PREI quedó demostrado el potencial de ahorro y mejora del confort que supone invertir en actuaciones de este tipo. Después de todos los trabajos, cuyo coste estimado oscila entre los 15.000 y los 21.000 euros por vivienda, cada una se revalorizó en un 25%.

Edificio sobre el que se ejecutó el proyecto PREI

¿Cuáles han sido las claves de esta transformación?

En la fachada oeste del edificio se instaló un nuevo aislamiento SATE y un sistema de fachada ventilada en la norte; todo, con eliminación de puentes térmicos. A continuación, se realizaron trabajos de aislamiento del primer forjado y también de la cubierta.

También se mejoraron las puertas, los acristalamientos y las carpinterías, con la instalación de ventanas de PVC con vidrio Climalit Plus (bajo emisivo con control solar) y bandas aislantes. Se realizaron trabajos de protección solar con ventanas y toldos y se mejoró la estanqueidad con bandas y sellantes entre la fachada y la carpintería. Hasta aquí las labores de aislamiento.

En el capítulo de instalaciones térmicas, se instalaron calderas de condensación y radiadores de baja temperatura, una bomba aerotérmica, suelo y techo radiante, bombas de calor, placas solares fotovoltaicas para autogeneración eléctrica y placas solares térmicas para el agua caliente sanitaria (ACS). Además, se puso en marcha un sistema de ventilación con recuperación de calor y se aislaron las conducciones.

Los trabajos eléctricos consistieron en la optimización del contrato de suministro, la compra de electrodomésticos eficientes y la instalación de iluminación LED y bombillas de bajo consumo, además de detectores de presencia.

En cuanto a las instalaciones hidráulicas, la mejora de la eficiencia y el control del consumo de agua se alcanzaron con la sustitución de los sanitarios y la reutilización del agua de la lluvia.

Edificio tras la finalización de las obras de rehabilitación eficiente

Los sistemas de domótica y control también tienen su protagonismo en el proyecto PREI, puesto que se controló y monitorizó la climatización; se controló la iluminación con detectores de presencia y se monitorizó el consumo eléctrico con medidores, analizadores y controladores de redes.

Por último, las energías renovables han jugado un gran papel en el éxito de este proyecto, mediante la iluminación natural con tubo solar; la autogeneración eléctrica con paneles solares; el videoportero alimentado con energía solar y el punto de carga para coches eléctricos.

Podéis encontrar más detalles sobre este proyecto de rehabilitación energética integral, así como de los productos y soluciones que se han utilizado, en la Guía de Obra y Reforma y los 17 almacenes de La Plataforma de la Construcción.

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