Rehabilitar para lograr edificios ecoeficientes I

El aislamiento térmico y el consumo de energía en los edificios

Foto: Sofía González

Aspiramos a que este blog se convierta en foro de debate donde los profesionales de la construcción, la obra y la reforma compartáis información e intereses. Con esta idea, traemos hoy un artículo del arquitecto Paco Díaz, que ha colaborado con La Plataforma de la Construcción en la elaboración de los contenidos de la edición 2015 de la Guía de la Obra y Reforma.

Este profesional de la arquitectura comparte en este artículo sus reflexiones acerca de los necesarios avances en materia de eficiencia energética del parque de viviendas en nuestro país y nos explica cómo conseguirla mediante distintos sistemas de aislamiento. El objetivo: lograr casas ecoeficientes. De este modo, completamos la información que ya publicamos en esta otra entrada. Esperamos que resulte de vuestro interés y os animamos a participar en el debate con vuestras aportaciones y comentarios.

Edificios ecoeficientes

Cuando oímos hablar de viviendas ecológicas, es decir, edificios que aúnan eficiencia energética y diseño bioclimático con materiales de bioconstrucción, los asociamos a nuevas construcciones singulares de alta tecnología, o bien pensamos en casas autosuficientes construidas en un paisaje idílico. Sin embargo, estos conceptos son también plenamente aplicables a la rehabilitación de edificios, ya sean antiguos, con valor histórico, o bien aquellos que han quedado obsoletos y es necesario reacondicionar para un nuevo uso.

La rehabilitación de edificios tiene un menor impacto medioambiental que una construcción nueva, pues estamos aprovechando la parte más sustancial del inmueble: la estructura y los muros, en algunos casos incluso mucho más. Es decir, estamos reciclando gran parte de la energía primaria invertida en su construcción.

Es habitual pensar que el coste de la rehabilitación puede ser superior frente al de la nueva construcción, pero conservar el patrimonio arquitectónico y el aspecto intrínseco de nuestras ciudades es fundamental para mantener su identidad.

Estudiar desde un enfoque bioclimático los edificios ya construidos en un entorno urbano nos permitirá evaluar el modo más eficaz de abordar la rehabilitación para lograr el objetivo de una mayor eficiencia energética. De este modo, convertiremos el coste de mantenimiento y conservación en inversión en rehabilitación, revalorizando así el edificio en el mercado inmobiliario.

Construir y rehabilitar para que los edificios sean bioclimáticos no requiere tanto de sofisticadas instalaciones de climatización con energías renovables, sino un adecuado acondicionamiento pasivo, mediante ventilación e iluminación natural. Para ello debemos apostar por una envolvente que permita conservar la energía de calefacción durante los meses de invierno y evite el sobrecalentamiento por radiación solar en verano. Esto se logra con un aislamiento higrotérmico eficaz.

Calificación energética

Desde la entrada en vigor del RD235/2013, que establece el procedimiento básico para la calificación energética de edificios ya existentes, la mayoría de los construidos con anterioridad a la NBE-CT79 -en concreto las viviendas- tiene graves problemas de aislamiento térmico, obteniendo una calificación muy baja, por debajo de la letra E, lo que implica que además de ser contaminantes, con emisiones de CO2 por encima de 60kg/m2 por año, tienen un consumo elevado de energía, por encima de los 120 kWh/m² por año.

Los edificios con baja calificación energética contaminan más

Esto significa que España está lejos de cumplir la Estrategia europea 2020, que busca la reducción del 20% de consumo de energía y emisión de gases CO₂ para el año 2020.

Abordar la rehabilitación del patrimonio arquitectónico para mejorar su calificación energética supondría un ahorro de más de un 60% del coste de la energía que gastamos para acondicionar los edificios en invierno y en verano, algo que debería ser prioritario en un país dependiente en materia energética.

Impuestos

Actualmente, el grado de calificación energética de las viviendas no está teniendo repercusión en el valor de mercado, ya que el usuario todavía no es consciente del significado que tiene el coste de mantenimiento y el que tendrá en un futuro. Pero cuando se repercuta en el IBI de aquellas viviendas que tengan una calificación por debajo del mínimo, es decir, de los edificios que consuman más energía y emitan más gases de efecto invernadero, pagarán más impuestos.

De hecho, las grandes empresas ya empiezan a demandar que sus edificios tengan no solo una buena calificación energética, sino que además cuenten con un sello de calidad que acredite que es un edificio “verde”, de bajo impacto medioambiental. Los sellos BREAAM en Inglaterra, LEED en EEUU, o VERDE en España se están imponiendo en grandes edificios de uso no residencial. Es cuestión de tiempo que el usuario que alquile o compre una vivienda exija una buena calificación energética antes de decidirse por una u otra vivienda.

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