Rehabilitar para lograr edificios ecoeficientes II

ermografia en el marco del proyecto Prei de Anerr

Foto: Anerr

Hoy os dejamos en este post la segunda parte de las reflexiones del arquitecto Paco Díaz, que ha colaborado con La Plataforma de la Construcción en la Guía de la Obra y Reforma, sobre rehabilitación con criterios de eficiencia energética. Esperamos que esta información os sea de utilidad.  

La envolvente del edificio

Muchos de los edificios antiguos precisan de obras de conservación y mantenimiento que implican la reparación de sus fachadas, renovación de sus instalaciones o mejora de las condiciones de accesibilidad. Es la ocasión de incluir en estas obras la mejora de la envolvente térmica del edificio, ya que no supone una repercusión económica en la obra y sí la reducción del consumo general de energía, mejorando los costes anuales de mantenimiento.

Para un adecuado estudio de las obras de mejora en la envolvente del edificio es necesario contar con el asesoramiento especializado de los estudios de arquitectura, pues son los que pueden diseñar la solución de aislamiento más eficaz en cada caso según el tipo de edificio, por su uso o por la singularidad de su arquitectura.

A la hora de abordar una solución técnica en la mejora del aislamiento, se presentan tres posibles alternativas que dependerán de las características del edificio. Una es aislar por el exterior, actuando en la fachada y la cubierta; otra posibilidad es aislar por el interior afectando a los espacios útiles del edificio y, la tercera, que supone el aislamiento en el interior del muro, es posible solamente en los casos en que el muro esté compuesto por varias capas.

El sistema SATE

El SATE o Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior es la solución que se está adoptando más frecuentemente para mejorar la envolvente de los edificios, ya que es, a efectos técnicos, la más fácil de abordar, pues no afecta de un modo directo al uso del edificio y resuelve de manera más eficaz los puentes térmicos.

Mejorar el aislamiento del patrimonio arquitectónico sin alterar el aspecto de los edificios es todo un desafío para los arquitectos.

Foto: Paco Díaz

Se presentan dos objeciones a este sistema: puede aumentar de modo significativo el volumen edificable, y las alineaciones de la edificación en el entorno urbano, e implica el desafío de mantener el aspecto original de los edificios que tienen fachadas con ornamentación, o con texturas, pues su aspecto final después de la rehabilitación puede verse comprometido. ¡Todo un reto para los arquitectos!

No obstante, los fabricantes de materiales ya están encontrando soluciones que permiten mejorar el aislamiento sin comprometer la apariencia original de los edificios y manteniendo su identidad en la escena urbana.

Los propietarios que quieran mejorar el aislamiento de su vivienda a modo particular, sin contar con el resto de vecinos del inmueble, deben recibir el asesoramiento de un arquitecto que defina de manera precisa el mejor modo de aislar su vivienda con un trasdosado por el interior de los muros sin comprometer en exceso la superficie útil de las habitaciones.

Es importante abordar las obras como un conjunto; colocar aislamiento térmico sin instalar ventanas adecuadas puede ser contraproducente. Un técnico le ayudará a decidir cuál es la que más se ajusta a sus necesidades; carpinterías con rotura de puente térmico y un acristalamiento aislante y bajo emisivo que impida la pérdida de calor, son imprescindibles para asegurar un confort térmico en todas las estaciones.

Conclusiones

Hoy disponemos de la tecnología suficiente para hacer que nuestros edificios dejen de ser consumidores y pasen a ser productores de energía, lo que se conoce como arquitectura cero o edificios de consumo casi nulo (NZEB en sus siglas en ingles), que es el objetivo que se persigue para el año 2020. La crisis económica no puede ser una excusa para no invertir en la renovación de nuestro patrimonio arquitectónico.

Apostar por la renovación de sistemas de climatización y acondicionamiento sin resolver previamente el adecuado aislamiento térmico es contraproducente; un edificio bien aislado térmicamente reduce el consumo de energía de manera drástica, ya que no precisa que el sistema de climatización esté en permanente funcionamiento.

El primer paso hacia el ahorro de energía para conseguir edificios ecoeficientes pasa por adecuar la envolvente térmica usando sistemas constructivos adecuados. De ese modo, los sistemas de climatización, ya sea con energías renovables o biocombustibles, asegurarán un grado de confort todo el año, reduciendo el consumo de energía y contribuyendo a que nuestras ciudades tengan un reducido impacto en el medio ambiente. Así ganamos todos.

Los arquitectos e ingenieros llevamos décadas investigando y aplicando las nuevas tecnologías que posibilitan edificios sostenibles, también estamos recuperando la tradición vernácula de la construcción sensible al medio ambiente para conseguir ciudades más habitables.

Paco Díaz

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