Claves en la rehabilitación de fachadas con lanas minerales

Consejos para rehabilitar fachadas

Foto: Pixabay

Una vivienda con un buen aislamiento térmico nos permite alcanzar ahorros de hasta el 30% en las facturas energéticas. Este es uno de los motivos por los que hacer obras para aislar no debe ser visto como un gasto, sino como una inversión para vuestros clientes. ¿Y dónde es mejor aislar? Como explicamos en la Guía de la Obra y la Reforma, podemos actuar en distintas partes del edificio o vivienda. Hoy os hablamos en este post de las claves a tener en cuenta al aislar una fachada.

Las fachadas son el elemento de la envolvente térmica con mayor superficie expuesta a los agentes externos (frío, calor, humedad, ruido…), por lo que deben aportar aislamiento térmico, acústico, protección pasiva frente al fuego, impermeabilización ante el agua de la lluvia y transpirabilidad frente al vapor de agua.

Según explican desde la Asociación Española de Fabricantes de Lanas Minerales Aislantes (Afelma), hay tres formas de hacer una rehabilitación de fachadas para lograr mayores niveles de aislamiento:

  • Con aislamiento de lana mineral por el exterior mediante una fachada ventilada o un sistema de aislamiento térmico por el exterior (SATE).
  • Con aislamiento de lana mineral por el interior, mediante trasdosados de fábrica o autoportantes de placas de yeso laminado sobre perfiles metálicos.
  • Rellenando la cámara con lana mineral mediante insuflado. (En la Comunidad de Madrid está en marcha el Plan Renove de Lana Mineral Insuflada).

Tened en cuenta que las actuaciones por el exterior de las fachadas son las más eficientes, destaca Afelma, ya que minimizan los puentes térmicos de los frentes de forjado, pero también las más complejas de ejecutar. Estas actuaciones requieren de la aprobación de la comunidad de propietarios.

Aislamiento por el interior de una vivienda

Foto: Pixabay

Pero el aislamiento por el interior también es una buena alternativa y cuenta con una gran ventaja: minimiza las transmisiones acústicas laterales entre recintos yuxtapuestos, en la misma planta o superpuestos en otras plantas. El inconveniente de esta opción es que hay que valorar la pérdida de superficie útil en las viviendas.

Otra cuestión a tener en cuenta a la hora de rehabilitar fachadas es la importancia de comprobar el riesgo de condensaciones superficiales e intersticiales y asegurarse de que, en caso de que pudiera haber condensaciones internas puntuales, la cantidad de agua acumulada en cada periodo anual no sea superior a la cantidad susceptible de ser evaporada en ese periodo.

Por último, algunas formas de rehabilitación de fachada pueden provocar efecto chimenea y propagar el fuego. Por eso, es necesario que, en caso de fachadas ventiladas o relleno, los materiales aislantes sean incombustibles.

Esperamos que estos consejos os resulten de utilidad y os recordamos que los materiales que necesitáis para las obras de aislamiento y rehabilitación de fachadas están en la red de almacenes de La Plataforma de la Construcción.

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