Cómo conseguir una buena iluminación

Una buena iluminación es posible combinando distintas intensidades y tonos de luz de forma que cada espacio tenga la funcionalidad y el ambiente deseado. En La Plataforma de la Construcción te contamos los aspectos que debes tener en cuenta para que tu próximo proyecto de iluminación sea todo un éxito y tus clientes se sientan satisfechos con el resultado.

A veces no es necesario poner en marcha una gran reforma para transformar una vivienda. Basta con iluminarla de forma correcta para dar vida a aquellos espacios que antes pasaban desapercibidos y que carecían de personalidad.

Si lo que buscas es un cambio integral empieza sustituyendo las viejas bombillas incandescentes por las de tipo LED. ¿En qué se diferencian una bombilla LED y una bombilla convencional? La respuesta es fácil: a diferencia de las bombillas de toda la vida, las bombillas LED emiten luz direccional, son más respetuosas con el medio ambiente y contribuyen a reducir la factura de la luz. Además, nunca se funden, sólo dejan de alumbrar cuando llega el fin de su larga vida útil.

En la iluminación LED la temperatura de color de la luz puede variar de un producto a otro. Los tres colores principales son: cálido, neutro y frío.

¿Qué color es el adecuado?

  • Luz cálida: se sitúa alrededor de los 2.700 grados Kelvin. La luz cálida es color naranja-amarillento y es perfecta para iluminar zonas o estancias de la casa diseñadas para el descanso y confort como son los dormitorios o las salas de estar.
  • Luz neutra: se sitúa alrededor de los 4.000 grados Kelvin. La luz neutra es la más parecida a la luz solar y sirve para realzar los colores y aportar naturalidad. Al no alterar la percepción de los colores, es una solución perfecta para zonas como vestíbulos y tocadores de habitaciones y baños.
  • Luz fría: se sitúa alrededor de los 6.000 grados Kelvin. Este tipo de luz toma tonos azulados cuanto más fría es y está pensada para zonas de trabajo o espacios, donde se requiera ver con total claridad como cocinas.

En La Plataforma te sugerimos que no optes por una sola opción y que apuestes por combinar los tres tipos de luz, según las necesidades de tu cliente. Combina la luz cálida y la luz fría, por ejemplo, en el salón. La luz cálida aportará un aire homogéneo a toda la estancia; mientras que la luz fría, iluminará mejor aquellas zonas más escondidas y que necesitan más luz como el rincón de lectura o la mesa del comedor.

¿Cómo elegir el ángulo de apertura de luz?

Otro aspecto que debes tener en cuenta es el ángulo de apertura de luz. Dependiendo de la altura de la luminaria y la superficie a iluminar, el ángulo de apertura será mayor o menor.

Si los techos son altos y el ángulo muy amplio, la iluminación será uniforme. Si, por el contrario, los techos son bajos y el ángulo de apertura es muy cerrado, obtendremos una luz más focalizada ideal para iluminar puntos concretos como cuadros o armarios.

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